El economista Eduardo Fracchia sostuvo que los cambios en el contexto económico están modificando las prioridades dentro de las empresas. En un escenario de menor inflación, la competitividad comienza a depender menos de las decisiones financieras y más de la eficiencia productiva y la gestión operativa.
El proceso de estabilización económica que atraviesa la Argentina comienza a reflejarse en la forma en que las empresas organizan su gestión. Durante un encuentro con empresarios del Parque Austral, el economista Eduardo Fracchia señaló que el nuevo contexto económico está desplazando el protagonismo que durante años tuvo la gestión financiera dentro de las compañías y vuelve a colocar en el centro de la agenda empresarial la eficiencia operativa y la productividad.
Durante su exposición, Fracchia —quien se desempeña como profesor del IAE Business School— explicó que durante largos períodos de inflación elevada y alta inestabilidad macroeconómica muchas empresas concentraron una parte importante de su gestión en decisiones financieras. En ese contexto, señaló que el gerente financiero adquirió un papel central dentro de las organizaciones.
Según describió, la gestión empresarial estaba fuertemente condicionada por la dinámica de las variables macroeconómicas. “Hemos salido de un esquema donde el gerente financiero era el relevante, moviendo dólares, poniendo plazos fijos, metido con los bonos y aprovechando los contextos inflacionarios”, afirmó.
De acuerdo con su análisis, ese esquema comienza a modificarse a medida que algunas variables macroeconómicas se estabilizan. En ese escenario, el eje de la gestión empresarial empieza a desplazarse hacia otros aspectos de la organización productiva.
“Ahora baja esa posición financiera y sube la posición de la eficiencia operativa”, sostuvo Fracchia al describir el cambio que se empieza a observar dentro de las empresas.

Productividad y competitividad en la agenda empresarial
Para el especialista, el nuevo contexto obliga a revisar la forma en que las empresas producen, organizan sus procesos y asignan sus recursos. En ese sentido, indicó que la gestión empresarial pasa a requerir “más ingeniería industrial, más racionalización y más cambios hacia rubros que generen ingresos”, al describir el tipo de decisiones que empiezan a ganar peso dentro de las organizaciones.
En ese marco, Fracchia sostuvo que la competitividad vuelve a ocupar un lugar central en la agenda empresarial. “La palabra competitividad siempre está en el coloquio empresario más importante del año”, aclaró, al señalar que el debate sobre cómo mejorar la productividad y reducir costos estructurales vuelve a ser una preocupación recurrente entre los empresarios.
De acuerdo con Fracchia, esta discusión también incluye factores que exceden a las empresas y dependen del entorno económico, como la infraestructura, la carga impositiva o la burocracia. En ese sentido, planteó que los empresarios suelen reclamar condiciones que permitan competir en mejores condiciones, como mejoras logísticas, reducción de impuestos distorsivos y simplificación regulatoria.
