El economista Eduardo Fracchia analizó el impacto de la inteligencia artificial y la robotización sobre el empleo, la productividad y la formación laboral. Señaló que la revolución tecnológica aumentará la eficiencia de los procesos productivos, pero obligará a repensar las habilidades necesarias para trabajar y el rol del sistema educativo.
La expansión de la inteligencia artificial y la automatización forma parte de una transformación tecnológica que está modificando la organización del trabajo y la estructura productiva de las economías. Así lo planteó el economista Eduardo Fracchia durante un encuentro con empresarios del Parque Austral, donde analizó los efectos de la llamada revolución industrial 4.0 sobre el mercado laboral y los desafíos que plantea para la formación de las personas.
Fracchia —quien se desempeña como profesor del IAE Business School— explicó que la inteligencia artificial debe entenderse dentro de un proceso más amplio de digitalización, robotización y automatización que incrementa la eficiencia de los sistemas productivos. Este fenómeno genera interrogantes sobre el futuro del trabajo, aunque —según señaló— la experiencia histórica muestra que los cambios tecnológicos no necesariamente implican una pérdida neta de empleo.
En ese sentido, sostuvo que “las revoluciones tecnológicas eliminan algunos trabajos, pero al mismo tiempo generan otros nuevos que muchas veces todavía no conocemos”, una dinámica que ya se observó en otros procesos de transformación productiva.
Sin embargo, advirtió que la transición puede generar tensiones en el mercado laboral y que uno de los efectos posibles de la expansión de estas tecnologías es el aumento de la desigualdad. En su análisis, recordó que desde la década de 1980 se observa una tendencia global hacia una mayor divergencia en los ingresos. “Desde los años 80 el mundo está más desigual. Antes hubo una etapa de crecimiento con menos divergencia y ahora vemos mayor separación”, explicó.
En ese contexto, consideró que el principal desafío que plantea la inteligencia artificial no es tecnológico sino educativo. La formación de las personas será un factor determinante para sostener la empleabilidad en un mercado laboral que cambia rápidamente. Según planteó, “hay que darle formación a la gente porque en ese mundo más abierto pueden perder empleabilidad”.
También se refirió a las debilidades del sistema educativo argentino y a las dificultades que esto genera frente a los cambios tecnológicos. En ese sentido, sostuvo que “solo la mitad de los chicos termina quinto año y muchos no entienden un artículo periodístico”, lo que limita su capacidad para adaptarse a un mercado laboral cada vez más exigente en términos de habilidades y conocimiento.

Automatización y cambios en la estructura del empleo
El economista también planteó que la automatización está modificando la estructura del empleo en las economías modernas. En las últimas décadas se observa una reducción del peso relativo del trabajo industrial y una mayor concentración del empleo en el sector de servicios, tendencia que podría acelerarse con el avance de la robotización.
Asimismo, mencionó que en algunos debates internacionales aparecen escenarios más extremos sobre el futuro del trabajo vinculados al avance de la inteligencia artificial. Entre ellos se discute la posibilidad de implementar esquemas de ingreso universal financiados mediante impuestos aplicados a la automatización. Aunque aclaró que se trata de discusiones teóricas, describió que “un escenario de ciencia ficción sería una renta universal financiada por los impuestos que pagan los robots”.
Frente a estos cambios, Fracchia sostuvo que la adaptación del sistema educativo y el desarrollo de nuevas habilidades laborales serán factores centrales para enfrentar los desafíos que plantea la inteligencia artificial en el mundo del trabajo.