Columnas de Opinión

Seis razones para abrazar la diversidad y la tolerancia en todas las empresas

Abrazar la diversidad es la instancia superadora de la discriminación y de la tibia tolerancia. Encontrar valor en lo diverso es lo que realmente impulsa la inclusión y la integración entre personas distintas. A pesar de que muchas veces es inconsciente, la discriminación a miembros de un determinado grupo es condenable en cualquiera de sus variantes y grados -exclusión, aislamiento, segregación, postergación, rechazo, desprecio, indiferencia, hostigamiento y hasta bullying- porque detrás de un acto de esa naturaleza hay personas que sufren. El proceso de globalización fue acompañado por grandes avances en la integración cultural en los planos geográfico, religioso, político, nacional, generacional, sexual, profesional y socioeconómico. Sin embargo, la discriminación está lejos de ser superada. Por ejemplo, en áreas sensibles como la sexual, existen aún desafíos enormes. Consideraciones similares se pueden hacer en cuanto al género, de las personas con discapacidad y al aspecto físico. Por eso es necesario permanecer vigilante a todas sus manifestaciones, por más sutiles que parezcan. Firmas globales fueron pioneras en considerar la diversidad como un caso de negocios capaz de agregar valor. Aquí seis razones que sustentan la tendencia:

1. Fortalecimiento de la imagen corporativa: hace algunos años promover la diversidad en la empresa era considerada una capacidad distintiva destinada a generar ventajas competitivas. Hoy se convirtió en una necesidad de supervivencia. Las redes sociales son un canal por el que cualquier acto de discriminación en una organización se puede propagar rápidamente y -como un virus letal- ocasionar daños a su reputación.

2. Mejora de la comprensión y del vínculo con los clientes: si los miembros de una empresa se parecen a sus clientes se facilitará y se reforzará la comprensión y la comunicación entre ellos. Los empleados serán los mejores intérpretes de las necesidades del mercado, y cada uno de ellos será como un “sensor” de oportunidades.

3. Mayor capacidad de innovación: el argumento tradicional sostiene que personas diferentes traen más variedad de experiencias e ideas a la mesa, lo que aumenta la creatividad del conjunto. Sin dejar de lado la validez de este argumento, desde la psicología se lo complementa a partir de estudios que muestran que la diversidad contribuye también a cambiar la manera en la que un grupo piensa y actúa, lo que estimula la generación de respuestas más originales y variadas.

4. Aumento de la base de talento disponible: en tiempos en que la lucha por captar y seducir a los mejores talentos del mercado es una de las preocupaciones primordiales de los departamentos de Recursos Humanos, descartar a una persona por el simple hecho de pertenecer a uno u otro grupo es un lujo que no puede darse.

5. Mejora del clima y de la convivencia: cuando una persona está incómoda en la empresa en la que trabaja, la abandonará frente a la primera oportunidad que se le presente. Resulta difícil cuestionar que un grupo de colaboradores relativamente satisfechos trabajará mejor y será más productivo. Además, varias encuestas muestran que la propuesta de valor de la compañía es más seductora para los empleados cuando en esta se contempla la diversidad.

6. Mejora de la performance y de los resultados económicos: algunas veces, la gestión de la diversidad impacta directamente sobre lo duro, como es el caso de los menores costos legales debidos a la disminución de los juicios laborales, y el de los ahorros en contratación y capacitación por la baja de la rotación del personal que produce la mejora del clima. Una serie de investigaciones también han encontrado evidencias de la correlación entre la diversidad y los mejores resultados financieros.

Más allá de los motivos éticos y morales -que sin duda abundan-, hemos visto que existen razones pragmáticas para impulsar una adecuada gestión de la diversidad. En un mundo hiperconectado, en el que las organizaciones deben ser capaces de dar respuestas rápidas y eficientes a toda clase de demandas globales, abrazar la diversidad es, finalmente, una necesidad estratégica propia de nuestro tiempo.